
La aproximación a la poesía del gran escritor polaco, afincado veinticuatro años en la Argentina, se revela cargada de sentido, transparente, certera, ajustada a nuestro momento histórico, urgente. Su ataque a la poesía, aunque hecho también en nombre de la verdad, está muy alejado del de aquel ateniense que tenía a los poetas por inmorales y subversivos.